Las agresiones armadas contra elementos del Ejército Mexicano aumentaron 23% en 2025, convirtiéndose en el año con mayor confrontación en los últimos cuatro años, de acuerdo con cifras oficiales.
Durante 2025 se contabilizaron 506 ataques contra personal militar, frente a 411 en 2024, 262 en 2023, 260 en 2022 y 236 en 2021. El repunte también se reflejó en el número de bajas: 36 soldados fallecidos y 162 heridos, lo que representa incrementos de 20% y 19%, respectivamente. En los enfrentamientos, 321 agresores fueron abatidos.
Además, la letalidad militar —sin incluir a la Guardia Nacional ni a la Marina— creció cerca de 20%, lo que sugiere escenarios de combate más intensos y con mayor poder de fuego por parte de los grupos criminales.
En el terreno, las tácticas también evolucionaron. En 2025 se documentó el uso de minas terrestres artesanales, drones con explosivos, barricadas armadas y emboscadas móviles, estrategias asociadas a dinámicas de insurgencia criminal.
Por entidad, Sinaloa encabezó los ataques con más de 90 casos, seguido de Michoacán con más de 70; también destacan Sonora, Tamaulipas y Zacatecas, zonas marcadas por disputas entre cárteles.